Salud Emocional

Me encuentro en la cama, con mil mantas, fiebre, dolor de cabeza, supongo que soy una víctima más del virus de la gripe que últimamente corre por nuestras calles, o…hay algo más? Al estar todo en día en casa y pensar que llevo mucho tiempo mala, que me he puesto mala muchas veces cuando eso no es normal en mí y que llevo muchos meses con dolores de cabeza, me he puesto a investigar.

¿Hay relación entre nuestra enfermedad y nuestra emoción?

Ahora puedo decir que sí! No todas tienen porque tener una causa única emocional, está claro que hay muchos factores que pueden derivar a una enfermedad pero mínimamente nuestras emociones nos pueden hacer más vulnerables a enfermedades y ahora os explicaré el porque.

En primer lugar me ha llamado la atención la historia del Dr. Hamer, doctor Alemán que perdió a su hijo cuando estando de vacaciones le dispararon, a raíz de esta situación tanto él como su mujer fueron diagnósticados de cáncer, él de testículo y ella de mama, tras fallecer también su mujer, Hamer cuenta que su hijo se le presento en un sueño revelador y a partir de ese momento su cáncer remitió y empezó a investigar la relación del trauma con la perdida de su hijo y la enfermedad padecida por el matrimonio. Descubrió que muchas enfermedades tienen una raíz biológica emocional, por ejemplo el cáncer de mama está relacionado con un trauma familiar, separación o perdida de alguien.

Tambien explica que hay factores físicos, que pueden causar la enfermedad como el tabaco o otros gases y psicológicos como la  ansiedad que pueden provocar cáncer de pulmón. Este cáncer es una reacción del cuerpo, cuando el mismo detecta que no le llega suficiente oxígeno, independientemente de que sea factor físico o psicológico.

También me ha resultado interesante este tema planteado por el Dr. Mario Alonso Puig donde cuenta la historia de una paciente que llegó a su consulta porque llevaba 3 años con dolores de estómago y un montón de pruebas que no indicaban lo que le pasaba, Dr Puig le preguntó si tenia alguna preocupación y tras hablar le dijo “Odio a mi jefe”, le propuso que sonriera a su jefe aunque fuera forzosamente y aunque al principio la clienta no estaba muy por la labor tampoco tenía nada que perder, con el tiempo volvió a la consulta y le indicó que empezó a sonreir a su jefe y con esto sucedió que su jefe cambió y su dolor de estómago desapareció!! Simplemente con una sonrisa, me fascina!!

Esto se debe a que al sonreír mandamos un mensaje a nuestro cerebro de que todo está bien y si aguantas la sonrisa el cerebro tiene que adaptarse a esa situación, aunque sea fingida.

La sonrisa auténtica es más poderosa, pero la fingida, que no irónica, si no hacer ese esfuerzo por sonreír tiene la capacidad de cambiar el estado emocional.

Lo mismo pasa con las palabras positivas. Hay un estudio donde a un grupo se les dicen palabras negativas “problema, pozo, oscuridad” a continuación les sacaban sangre y observaban que había aumentado el cortisol, hormona del miedo; al decirles palabras positivas el cortisol disminuía.

Entonces, si podemos gestionar nuestros gestos (sonrisa), nuestras palabras y nuestras acciones podremos automáticamente gestionar nuestras emociones.

Si vas amargado por la vida, mandas esa orden a tu cuerpo y esto constante en el tiempo puede derivar en una enfermedad.

La universidad de Harvard ha demostrado que entre el 60 – 90% de las consultas médicas generales en el mundo occidental son debido a emociones tóxicas como puede ser la frustración, rencor, ira.

Cuando tenemos estás emociones tóxicas de manera estable generamos cortisol, el cortisol se pega a la membrana de las células que nos protegen de virus, bacterias y tumores no dejándolas funcionar. Por lo que en ese estado será más fácil contraer una gripe o un catarro.

Yo he investigado un poco y he leído que el dolor de cabeza puede derivar de un estado emocional de autocrítica y miedo, imaginad cómo me he sorprendido cuando hace tiempo que he descubierto que soy muy autoexigencia y hace pocos días pedí sesión de coaching para trabajarla!! Así que ya os contaré cómo evoluciona mi dolor de cabeza 😉

Aquí recae la importancia de ser conscientes y de autoconocernos para saber ante una enfermedad que lo está provocando, si es algo físico o algo psicológico como el estrés con el dolor de cabeza.

El estrés es otro amigo desconocido, de el debemos saber que hay dos:

Eustrés: Este es el estrés positivo que nos hace estar más concentrados,alerta, mejorando nuestra respuesta, el que nos ayuda a crecer.

Distrés: Este es el negativo el que nos anula, te frustra y hace daño. La causa de este es nuestro diálogo interno”no lo vas a conseguir, eres un torpe…”

Por esto la importancia de ser positivos, de ver el lado bueno de las cosas y enfocarnos en lo positivo.

Hace unos años era de locos pensar que los estados emocionales podían afectar a nuestra materia genética, pero ahora hay hasta una ciencia enfocado en ello, Epigenética, que demuestra que los estados emocionales activan o desactivan algunos genes.

Pero…¿Realmente puede el cerebro cambiar? Yo siempre he escuchado que a partir de los 7 años la personalidad está definida, pero Dr Puig indica que está científicamente probado que el cerebro puede cambiar dado que generamos conexiones de nuevas neuronas y generación de nuevas neuronas a partir de células madre.

Con esto quiere decir que cuando buscamos el lado bueno de las cosas, sin negar que la vida tiene su lado difícil, estamos cambiando la estructura física de nuestro cerebro, en el fondo ante un gran cambio estamos reinventando nuestro cerebro.

Llega un momento, que si nos mantenemos positivos, aunque podamos tener días malos, pero si los mantenemos o volvemos a ese estado, el cerebro cambia y de manera natural tu manera de relacionarte con  la vida cambia,  te relacionas con más ilusión, más alegre, más positivo, sin negar el problema pero dándole paso a la oportunidad.

Esto no es fácil ante un enfado por ejemplo mantenerte en tu estado, yo que soy muy impulsiva me cuesta muchísimo, tener una respuesta amable cuando me están diciendo algo mal dicho, gritándome, pero el orgullo, el resentimiento, la ira te pueden llevar a padecer una enfermedad.

Técnica: Cuando estamos en ese estado de enfado, coger una hoja y escribir todas las emociones.

Esto nos dice el Dr. Puig que es muy potenciador porque en la zona anterior izquierda del cerebro se encuentra la base de las emociones positivas, cuando una emoción nos está desbordando y aún no la hemos expresado en el lenguaje, al escribirla por la fuerza tiene que pasar por esta zona del cerebro haciendo que esta emoción disminuya.

Yo particularmente, cuando me enfado y no quiero perder los papeles y controlarme me cojo de las manos y me digo ¿Qué sientes? Estoy enfadada, rabia, impotencia y una vez tengo las emociones me digo disfruta de tu enfado y siento como disminuye y incluso a veces me río por la situación, que paradoja no? Disfruta de tu enfado.

¿Os ha pasado alguna vez que tenéis una discusión con vuestro jefe y ese enfado lo trasladáis a casa y discutís con vuestra pareja?

Consejo: Cuando os sintáis frustrados, enfadados, con ira haced ejercicio o caminar rápido durante un rato.

Con el ejercicio se activan las hormonas oxitocina y betaendorfina que desconectan la amígdala que a su vez desconectan el hipotálamo y estás dos últimas son la base de las reacciones de ira por lo que desactivarías la ira.

Esta es otra forma de cuidarnos del mismo modo que cuidamos nuestra alimentación o hacemos ejercicio también debemos cuidar nuestras emociones dado que también pueden enfermarnos.

A fortalecer esas emociones!!!

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